Jarillón de recuerdos. La tan ansiada libertad.
Por: José Daniel Bustos A María José Mosquera y Juan Pablo Martinez. 29/06/2014 Caminamos una media hora hasta llegar al barrio de Majo. Juan Pablo y yo. Timbramos en su casa dos, tres veces. Salió su madre. Su madre s adorable. Todos la amamos. -Buenas tardes doña Mamá de Majo. ¿La ya mencionada Majo se encuentra? -No pa’ usted- dijo en un tono gracioso. Soltó una risa- Mentira, ya se la llamo. ¿Qué no daría yo por tener una madre así? Estaba dormida. Esperamos a que se bañara, se vistiera y almorzara. Cuando se despertaba siempre decía “¿Ah? ¿De qué putas están hablando?” aunque no hubiéramos dicho nada. Se demoraba dos canciones bañándose y tres vistiéndose. Siempre eran las mismas canciones. Siempre era la misma Majo. -Hola, bastardos. ¿Qué hay? - Aventuras por montones. Aligérale que se nos va el tren de la una. -Son las dos de la tarde, maldito imbécil. Y en este maldito pueblo no hay ningún maldito tren. Acompáñenme primero almuerzo en la pa...