Hogar
Por: Maria Alejandra Valencia Hincapie Me levanto todos los días con la misma monotoía, tomo mi taza de café y veo como el rocío de la lluvia permanece en el cesped de la calle; estoy al otro lado del mundo tratando de no olvidar de donde vengo, que mis raices no se pierdan, intentando que el tiempo no se desvanezca e el mismo tiempo, halando y obligando a los recuerdos a no irse con la cafeína, pero luego me doy cuenta que no es suficiente tratar de hacer que se queden, ¡quiero más! ¡quiero mi hogar!