Anonimo

Si no le importa a usted, le escribo. 
Le escribo porque no sé cómo expresarme cuando lo veo. Con el simple movimiento de sus labios al hablar, siento que me sumerjo en un mar de emociones y sentimientos, que me muero por gritar a los cuatro vientos. Es su mirada la que me transporta a otra dimensión y me mantiene prisionero. Aunque pensándolo bien, jamás escaparía de ese extraño pero hermoso lugar. Ese paisaje perfecto de sus pupilas que para mí son infinitas. Ahora estoy aquí, a la luz de un par de velas, sin poder dormir ya que usted tiene la culpa. Sí, porque ya encontró acomodo en mi cabeza y su voz encaja perfectamente en mis oídos y no quieren salir. Usted y sus manía extrañas, una de ellas es sacarme una sonrisa tonta cada vez que lo pienso. Y la otra. Esta es la más especial y la más extraña. Es suficiente tan solo el contacto de nuestra piel para que mi corazón se ponga a palpitar a millón. Sé que usted no ve de la manera en que yo lo veo, pero quiero que sepa que va a ser muy difícil sacarlo así como así de mi mente.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

UN VIAJE A PARIS

Hogar

Control lanificado