Memorias de un perrero: Capítulo I
Por: Vryan Z.
Albertito, tito o putito, como le llamaban sus amigos, siempre había sido un muchacho normal. Iba a estudiar, charlaba, se reía y no prestaba atención, como cualquier puberto de 14 años. Sin embargo, las cosas cambian y un día todo lo que para él era normal se convirtió en otra cosa.
Cierta mañana, de camino a la escuela, la gente empezó a mirarle extraño, como si algo faltase en él. Conforme andaba la acera, la sensación de violación-visual lo acomplejaba cada vez más.
¿Se había vestido mal?, ¿peinado mal?, ¿iba otra vez en calzoncillos por las prisas? Mierda, la duda le carcomía. Sin pensárselo dos veces, entró a clase casi corriendo y preguntó qué coño tenía de raro a su mejor amigo, no sin antes observar si sus pantalones efectivamente estaban donde debían estarlo.
-Yo te veo normal.- Dijo el joto de su amigo distraído, observando a su traga, susanita.
-La gente no, coño.-
-¿Y eso qué?- Respondió casi como si le hubiesen incordiado.
-Pues, qué, pues... qué.- Respondió tito inseguro.
-No jodás.- Añadió su amigo tratando de volver a ver a susanita.
-No jodás vos.- Replicó serio.
-Jódete entonces.-
-Que se joda tu hermana.-
-La tuya.-
-¡YA ENSERIO, MIERDA!- Gritó albertito exasperado. Su mejor amigo a veces resultaba ser un poco pendejo. No, en efecto era pendejo.
-Weón, pues viendo bien, a vos lo que te falta es flow.- Añadió.
-¿flow?-
-Sí vevé, perreo intenso. ¿Sabés perrear?-
-No, marica, que voy a saber.-
-¿Aunque sea tenés nombre-flow?-
-No.-
-Weón, entonces qué?-
-¿Entonces qué de qué?-
-¡Pues marica, sin flow no hay powa!-
-¿QUÉ?-
-Actualmente todo es flow, panita. Sin flow... ¿qué sos?. Buh, vamos a llamarte... Pulga, porque sos enano.-
-¿Pulga?-
-Pulga voltaje.-
-¿Qué?-
-Sos pulga voltaje. Lo que sigue es aprender a perrear, wey. Yo no puedo ayudarte con eso, perrear con vos sería cuanto menos incomodísimo para mí.-
-¿Y a quien le digo?-
-No sé. Busque, marica.-
-Pero todas son guisas.-
-Aprópiese, socito.-
Después de éste episodio, Pulga voltaje, decidido a aprender a perrear, salió del salón y buscó entre sus compañeras una muchacha lo suficientemente alegre sexualmente como para que le enseñase a perrear. A pesar de su esfuerzo, falló.
Sin embargo pulga voltaje no estaba dispuesto a rendirse. El perreo, le iba a llevar al flow y el flow era lo que necesitaba. Iba a encajar, fuese como fuese. Pensando en ello, tomó una decisión definitiva, una decisión que cambiaría todo lo que pulga flow consideraba un principio base de su vida.
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