Estrellas (Seb M Coronnel)

ESTRELLAS
Seb M Coronnel









Las palabras de Sukihiro perforan mis oídos, mientras la brisa de la noche tira de mis cabellos. Él siempre fue un buen contador de historias. Siempre.
Pero nunca fue persuasivo.
Después de largo rato escuchando su historia, que obviamente contiene una intención diferente, la sensación de vacío por estar parada en el borde de uno de los muchos rascacielos de Tokio se ha perdido
Mi nombre: Eiko Mirai
Es algo irónico que una chica que su nombre signifique ‘’la chica de la larga vida futura’’ sienta deseos de terminar con su vida a los prematuros dieciséis años, pero yo no lo decidí. Fue la vida quien lo decidió. Y en estos momentos… no entiendo porque también ha decidido que Sukihiro esté aquí, a punto de contemplar mi muerte. Intentando contarme una horrible, inmunda y linda historia de amor de una chica que se llegó a encontrar en mi situación. Digo linda porque, al parecer, ella si vivió.
Yo no lo hare
Sukihiro grita a unos dos metros de distancia de donde estoy. Su voz se pierde en los bucles de las ventiscas.

. — ¡Eiko!—Capto por lo bajo

No lo entiendo. ¿Porque él? Que motivo tiene… ninguno nada tiene sentido. Y entonces empieza de nuevo a narrar esa ridícula historia para darle un final. Me dispongo a escuchar

‘’Sayaka se encontraba sentada debajo del árbol de cerezo viendo el fluir de su diminuto rio escarlata deslizándose por el dorso de su mano. Los pétalos rosados patinaban con diligencia hacia el suelo danzando sobre sí mismos. Lentamente veía como ella le soltaba la mano a la existencia. Todo se tornaba borroso. Con la vida atrás también dejaba al amor, porque el amor es vida… y la vida es amor’’

. —Falso. —Me volteo y vocifero con lágrimas en los ojos, —La vida no es amor. Ni el amor es vida. Puede haber vida sin amor, pero no puede haber amor sin vida.

No me presta atención y continúa

‘’mientras su conciencia se desvanecía podía oír a  lo lejos que alguien exigía su presencia

—Sayaka. —exclamaban.

Sintió como su desanimado cuerpo colgaba por entre los brazos de alguien que no lograba reconocer’’

La voz de Sukihiro se quiebra en más de una ocasión. El notorio nudo de su garganta sobresale por encima del leve susurro del viento. Aun así… continua

’Sayaka. —suplica una voz llena de algo más que angustia. Miedo. —Por favor, Sayaka. —el desconocido  tomo unas vendas que saco de sus bolsillos y amarro fuertemente con un nudo. Deteniendo el flujo de tibio líquido. —Sayaka reacciona. —Sollozaba mientras los pétalos rosados se posaban en sus cabellos dándoles un aura mágica y perturbadora. —Yo… te amo. —declaro el desconocido con una voz que no asumió como la suya. En ese instante. Sayaka, que no quería vivir. Sayaka, que quería solo desaparecer, Sayaka, que solo había sido incomprendida… Sayaka en esos momentos entendió que...’’’

. — ¡DETENTE!—Exclamo. —La vida no es nada importante. Estamos aquí por una simple coincidencia. No estamos destinados  a nada no entiendes a ¡NADA! Ni siquiera… ni siquiera a amar.

Puedo ver  mis brillantes lágrimas ser raptadas por el viento. Veo como brillan gracias al resplandor que emana la ciudad que parece un campo de constelaciones, contrario a lo que se ve en el cielo. Qué curioso… saltare a suelo pero en realidad parece es el firmamento, miles y miles de insignificante puntitos de luz. Que para ellos es un todo. Para mí…
Un nada.

Salto y oigo como Sukihiro grita mi nombre. Veo su rostro asomarse por el linde del edificio. Su mano estirándose en un esfuerzo banal de atraparme. Mientras yo... mientras yo…
Me dirijo a las estrellas.


-Seb M Coronnel

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