Cadáver de un sueño.
Por: Angie Arias
Es esta parte de mi vida, no quiero pensar en el pasado; pero no es si quiera o no, los recuerdos siempre están girando en mi cabeza, y a veces salen por mis ojos en forma de lágrimas. Y es así, con la misma velocidad que un recuerdo llega a tu mente, con la misma velocidad te lastima. No es que todo en mi vida haya sido malo, pero lo bueno también te puede lastimar, y no por el hecho de que ese momento te haya sacado sonrisas, sino por el hecho de que ya no volverán las personas que te las causaban.
-¿Cuál es la diferencia entre soñar e ilusionarse?- Pregunté.
-Es fácil! Tú puedes hacer realidad tus sueños, mientras que las ilusiones, son solo eso, ilusiones. Tú no lucharías por una ilusión, porque si lo hicieras, se convertiría en un sueño.- Respondió.
Tal vez tenía razón, pero ahora que lo pienso, los sueños también se convierten en ilusiones, y eso pasa la mayoría de las veces. Las personas se conforman con poco y no luchan por lo que quieren, por lo que sueñan. Se frustran con tan solo un intento, con las críticas de los demás y pierden la confianza en sí mismos.
Por otro lado, las personas que si cumplen sus metas son felices, pero no hay que olvidar que la felicidad se vive en compañía, ya que solo, la felicidad no dura mucho porque detrás de todo sueño hay una persona para compartirlo y disfrutarlo; y si no hay nadie, solo será felicidad momentánea o incompleta… En fin, ya no importa nadie porque la sociedad te vuelve superficial y egoísta. Y yo, yo ya estoy cansado de tanta superficialidad en este mundo; así que sin pensarlo mucho, he decidido suicidarme.
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