Down on the wet coast
they got a saying,
if you are not driking,
Then you are not playing.
But you've got the music in you, don't you?





 La noche, aunque prematura en esta época del año, no dejaba de ser calurosa. Aunque el viento soplara tan fuertemente arrebatandome mi sombrero azul un par de veces.
  Chicos y chicas con ropas vistosas y holgadas esperaban con sonrisas ansiosas a la entrada de un famoso bar de la ciudad. Luces fluorescentes, verdes, azules y violeta se colaban por las ventanas e iluminaban tenuemente la acera de la calle. Me distraje un momento viendo las figuras que formaban al moverse rápidamente si entrecerraba los ojos.  Las pastillas comenzaban a hacer efecto.
  Cada vez hacía más calor, me sentía en el infierno. A los pocos minutos llegó Juliana, acompañada como siempre de Felipe. ¡Como odiaba a ese chico! Una semana después me enteraría de que al desertar por tercera vez en la universidad, huyó a Montería, o no sé qué ciudad, a trabajar en la pescadería de su tío. Juliana notó un extraño brillo en mis ojos, y mis ademanes cada vez más descontrolados y violentos, por eso decidimos no festejar esa noche. Felipe se mostró claramente molesto. Había llegado empeñado en tomar, y bailar con Juliana, y no solo con Juliana. Si me entienden. Los escuché discutir y me alegré por un momento, hasta que Juli me tomó fuerte del brazo y me haló hacia adelante.
  -¿Hacia donde vamos? ¿Estás molesta? ¿Fue mi culpa?
  -Solo camina, pendejo, vamos a tomar algo. Es decir, voy a tomar algo mientras a ti se te pasa lo que sea que te hayas tragado. Esta noche estoy libre de Felipe, así que podemos relajar la vista un rato.
  El problema con Juliana es que no solo “relajaba la vista”. También relajaba otras cosas. Ofuscado como estaba tuve que evitar que llamara la atención de chicos en la calle. Caminamos por un largo rato, y no supe en qué momento habíamos comprado una botella de vino con mi dinero. Me dejó tomar solo unos cuantos sorbos.
  Cuando llegamos al parque pude verla mejor. Su cabello liso y negro había sido cortado a la altura de los hombros. Llevaba lápiz labial negro  y un crucifijo de oro a la altura de los pechos como único adorno. Comenzó a reír y a preguntarme cosas extrañas, pero confundí  el sonido de sus risas eufóricas y su voz con música. Comencé a bailar descontroladamente, muy descontroladamente.
  Juli bailó conmigo dejando derramar vino sobre nosotros. Tropezamos y reímos. Ella siendo manejada por el alcohol, yo por lo que sea que me haya vendido  ese chico de ojos azules afuera del bar. Arriba todo parecía tranquilo. Intenté fijar la vista en las estrellas, pero el viento las movía. Eran luciérnagas. Eran criaturas fantasmales siendo delatadas por sus cigarros encendidos. Así era el cielo una que otra vez. Cuando le daba la gana. Cuando no, no era más que una masa apelmazada a punto de caer sobre nosotros.
  Desde uno de los rincones del parque llegaban sonidos ahogados. Vi un par de estrellas que nos llamaban. Esta vez no estaban siendo sostenidos por criaturas fantasmales, sino por manos de verdad, tersas y blancas que nos saludaban y nos invitaban a pasar el rato. Mientras caminabamos indecisos los sonidos ahogados se convirtiron en música, un beat que golpeaba suavemente en mis pies y mi caja torácica.
   Oh, you've got green eyes
   Oh, you've got blue eyes
   Oh, you've got grey eyes
  Nos abrazaron y nos dijeron sus nombres. Camilo, de cabello corto, iba sin camiseta y se llevó de maravilla con Juli. Alberto, su amigo, me apartó a un lado y se presentó. Ahora recuerdo haberlo visto en la entrada del bar, junto al chico que me vendió las pastillas.No escuché lo que dijo. Solo vi sus labios moviendose con la gracia y la ligeresa de un poeta alcoholizado.
   And I've never seen anyone quite like you before
   No, I've never met anyone quite like you before

 Estaba ansioso. Miraba hacia arriba y levantaba los brazos en una especia de baile, extasiado. Alberto dejó su botella junto a Juli y Camilo, sentados en una banca del parque hablando y riendo animosamente.Tomó mi mano, giramos. Pasé debajo de sus brazos. Saltamos y bajamos suevemente moviendo los hombros y las caderas. Eramos el viento que trajo la lluvia, la llovizna, la tormenta. En medio de nuestro baile confundí el agua que nos bañaba con su sudor. Y aún cuando supe que no era mas que agua lo que bajaba por mi cuerpo, me di el gusto y el placer de seguir pensando que el agua fria mezclada con el viento eran el sudor y los suspiros de alberto.
   Up, down, turn around
   Please don't let me hit the ground
   Tonight I think I'll walk alone
   I'll find my soul as I go home.


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