Llamado a una lagrima, por Eliana Castro
Mientras en la ventana derramaba su única esperanza,
por la puerta entraba la presencia del frió atardecer,
nunca se imaginaba desfallecer tan rápido y menos en los brazos de el...
su mirada ya no era la misma,
los restos de su corazón ya eran cenizas,
no se imagino que al levantar la voz de la razón, contestara por fin, al tan aclamado llamado de una lagrima,
su garganta ya no pedía permiso para anudarse y llenarse de melancolía,
su mirada se torno fría, diferente, distante y arrogante,
el grito desesperado de su corazón le palpitaba fuerte en la conciencia,
pobre muchacha, aun a estas alturas de la muerte no podía contestar, su propio llamado a una lagrima.
Comentarios
Publicar un comentario