Mi fiel amiga, por Laura Suarez

El crepitar de los tacones de las otras mujeres a mi alrededor, el olor a humo en el aire, las luces, los sonidos, los olores y las gotas de lluvia acompañando la noche. La lluvia, ese fenómeno natural que desde pequeña despertaba admiración en mi, siempre sentía sus gotas caer, las sentina como si cada una de ellas guardara una emoción diferente y me la transmitiera al tacto. Era increíble, hasta ahora la lluvia era mi única amiga. 


De nuevo, el crepitar de los tacones de mis "compañeras de trabajo" me sacaron de mis pensamientos. Era la novena noche y el tercer lugar en el que había estado. Mi turno iniciaba en 45 minutos y me encontraba parada esperando en una esquina del establecimiento. 

No diré cómo llegué aqui, esa es otra historia, y no sería lindo recordarlo en este momento, mi jefe dice que debemos empezar la jornada en un buen estado de ánimo. Tal vez me desvíe un poco del tema, pero fue por eso que pensé en recordar a mi fiel amiga: la lluvia. Siempre estaba ahi cuando me sentía en un abismo. Sus gotas me acompañaron en mi primer dia de escuela, sus gotas me consolaron en la muerte de mi hermano, sus gotas me abrazaban cuando diagnosticaron tuberculosis avanzada a mi madre, y ahora, me refugio en sus gotas al darme cuenta que me han atrapado y que no podré escapar del mundo en que me obligaron a entrar, y me doy cuenta que no quiero este mundo, y me doy cuenta que no estoy dispuesta a vivir en este mundo y entonces recuerdo que al mínimo error cometido me costará la vida. Y entonces doy tres pasos, y me encuentro siendo empapada poco a poco por las hermosas gotas de lluvia, y me quedo ahí en medio de la calle, y pasan los minutos y a nadie parece importarle lo que estoy haciendo, y para mi esta perfecto así, y por un instante me siento feliz. Entonces el fuerte crepitar de los zapatos de mi jefe en los charcos me despiertan de mi sueño vivo, y en seguida escucho el estruendo de dos disparos, a poca distancia, y en seguida siento una punzada al lado izquierdo de mi pecho seguido inmediatamente de una punzada que atravesó mis costillas y mi pulmón.

Y recuerdo la primera regla que dijo mi jefe: "-La presentación personal es lo mas importante, si no están bien presentadas representa una noche perdida, y una noche perdida la pagan con la vida" Y ahí estaba yo, postrada en el frío asfalto de cara al cielo, sintiendo el despertar de sensaciones en cada impacto que daban las gotas sobre mi piel .

Y ahí estaba yo, siendo sumergida por las gotas de la lluvia en un momento como este. Desde pequeña fue mi fiel amiga, y ahora me acompaña hasta el final de mi vida.

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